El Maíz era uno de los alimentos básicos en las culturas prehispánicas, en específico en Yucatán, el maíz para los mayas era sagrado ya que tenían la creencia, según el Popul Vuh, el libro sagrado de los mayas, que el hombre estaba hecho del maíz y por eso veneraban al dios Yum Kaax, dios de la agricultura y el maíz.
En Yucatán es muy común caminar por las calles del centro histórico, del mercado o de los parques y encontrarse con la venta de elotes sancochados con chile y limón o esquites, que es el elote desgranado en vasos con diversos ingredientes. Pero también hay unos elotes llamados “pibinales“, únicos en sabor y presentación, ¿sabes por qué?
Los pibinales son auténticos debido a su método de cocción, su nombre significa “elotes enterrados”, ya que hace referencia a su palabra en maya píib (enterrado), y naal ( elote o mazorca). Estos elotes tienen un sabor característico es dulce debido a que es ahumado y por eso adquiere esa tonalidad café que los define.
En Yucatán es toda una tradición los pibinales. Su forma de preparación es que se cava un hueco en la tierra donde se van a colocar los elotes. Posteriormente, se colocan piedras, leña, hojas, y madera para que se le prenda fuego. Una vez realizado lo anterior, se acomodan los elotes y se les coloca encima unos sacos de fibra natural, conocidos como Pitas, e inicia el tiempo de cocción que puede durar hasta un día o dos.
Por lo que, como podemos ver la elaboración de los pibinales es todo un ritual heredado de nuestros ancestros, ya que éstos elotes eran ofrecidos después de su elaboración a los dioses del monte (yum Dzules), como muestra de agradecimiento y para tener buenas cosechas. Aunque es más común encontrar este tipo de elote en tiempos de Hanal Pixán, los pibinales son una rica muestra de la gran gastronomía yucateca que contamos en la región.