Los mayas de Yucatán tienen una variedad de rituales especiales heredados desde nuestros antepasados. En esta ocasión hablaremos de los ritos agrarios referente a la “gracia” que los campesinos suelen realizar en sus parcelas para encomendar su siembra, especialmente de maíz.
Existe un rito llamado jeets’ lu’um que se utiliza para limpiar los terrenos de los malos espíritus y se repite cada determinado tiempo, este rito cura y purifica la tierra de los vientos malignos, jeets’ lu‘um significa “calmar a la tierra”.
Para realizar este ritual se pone sobre un altar maíz en grano, como base para las jícaras con la bebida a ofrecer conocido como saka’ “pozol sagrado” y naturalmente se realiza en familia.
Otro de los rituales más practicados por los mayas en la actualidad es el waaji cool, utilizado mayormente para las temporadas de siembra de maíz que inician en el mes de agosto; el campesino antes de sembrar su milpa, ofrece el saka’ como tributo al Dios de la lluvia para que éste favorezca la siembra y evitar que los animales del monte pongan en peligro la cosecha.
Los agricultores ofrecen el saka’ antes de hacer la quema del monte previo a la siembra de la milpa, de acuerdo a las creencias esto es para que los vientos de los cuatro puntos cardinales sigan en una misma dirección y con ello evitar los incendios, posterior a ello y al momento de iniciar la siembra, los primeros y más grandes elotes son seleccionados para preparar en pibinales que se depositan en los 4 altares levantados en cada uno de los puntos cardinales y también al centro de la milpa. Después de que los seres sobrenaturales han comido “la esencia” de la comida, la ofrenda es repartida entre los participantes de la ceremonia. Finalmente, cuando se realiza la cosecha en el mes de septiembre, también se agradece con este pozol sagrado.
En cada ceremonia o ritual, las ofrendas son destinadas a los dioses mayas y cristianos. Para los agricultores esta ofrenda es fundamental porque de ello depende la cosecha satisfactoria de su siembra según su creencia.
En la actualidad se continúa realizando estas ceremonias, especialmente por los mayas que habitan en los pueblos y se dedican únicamente a la siembra de la milpa en sus parcelas.