El 20 de noviembre se conmemora uno de los acontecimientos más importantes de la historia de México, La Revolución Social Mexicana, que ocurrió principalmente en el centro y norte del país. Pero, ¿sabías que “la chispa de la revolución” sucedió en Yucatán?
Porfirio Diaz Mori, Francisco I. Madero, Emiliano Zapata “El caudillo del Sur” y Francisco Villa “El Centauro del Norte”.
Hace poco más de un siglo que aconteció este hecho histórico, producto del descontento de las “masas populares”, y es que si bien es cierto el período del porfiriato fue una época de esplendor y modernización para el país, pero la riqueza se concentró solo en un pequeño sector de la sociedad: la clase alta que en su mayoría eran extranjeros y terratenientes, que poseían grandes extensiones de tierra llamados Latifundios, en la cual construyeron sus poderosas haciendas. En el caso de Yucatán, estas haciendas se caracterizaron por el cultivo del henequén “el oro verde“, que llenó de prosperidad a la península de Yucatán.
Emiliano Zapata Salazar, “el Caudillo del Sur”. Sus lemas fueron: “La Tierra es de quien la trabaja”, “Prefiero morir de pie que vivir arrodillado”.
La mayoría de la población era analfabeta, explotada y despojada de sus tierras, trabajando como peones en las grandes haciendas sin salario y adquiriendo deudas que pasaban de generación en generación. Por lo que cuando Francisco I. Madero convocó a derrocar la “dictadura” de Porfirio Díaz, fue apoyado por la mayoría de la población.
Las mujeres de la Revolución “las adelitas“, acompañaban a sus esposos al campo de batalla en compañía de sus hijos.
El 4 de junio de 1910 en la ciudad de Valladolid, Yucatán, un grupo de dirigentes se alzó en armas en contra de la dictadura porfirista, pero especificamente para derrocar al gobierno yucateco y al grupo oligárquico de Yucatán, que seguian en el poder dominando la actividad productiva de la industria henequenera. Personajes yucatecos como Felipe Carrillo Puerto, que luego llegó a ser gobernador del Estado y fundador de la hoy UADY, convocaron al pueblo a levantarse en contra de la tiranía y desigualdad social, pidiendo que se haga válido el Sufragio, La voz del Pueblo.
Este hecho fue el primer episodio trágico, “la chispa”, de lo que meses después se convertiría en el comienzo de una nueva etapa de lucha para México.
Para conmemorar ese episodio, cada año, durante la noche del 3 de junio, se lleva a cabo el simulacro de la toma de dicha plaza por las fuerzas revolucionarias en la Ciudad de Valladolid.