Mérida a través de su centro histórico, de sus calles, edificios y monumentos revela la riqueza de su pasado colonial. La Tierra del Faisán y el Venado, La Tierra del Mayab, La Ciudad Blanca, son algunos sobrenombres que han caracterizado a Mérida a través del tiempo y que evidencia el pasado prehispánico, colonial y contemporáneo; distintas etapas que han marcado y transformado a la capital yucateca.
Pero, ¿porqué se le conoce y perdura hasta la actualidad el nombre de “Ciudad Blanca”? Son varias versiones las que cuentan el origen de dicho sobrenombre, pero primero hagamos un recorrido hacia el origen de Mérida. Se cuenta que cuando el conquistador español Francisco de Montejo El Adelantado llegó a las viejas ruinas de lo que había sido la gran T´hó, le recordó mucho la antigua ciudad española “Emérita”, llamada así en honor al emperador romano Augusto. Posteriormente los españoles edificaron sus construcciones y utilizaron piedra caliza y todos los edificios al estar pintados de blanco es el origen de ser llamada “La ciudad Blanca”, la Mérida de la Nueva España.
Otra versión indica que, durante la época de la Colonia y el Porfiriato, en Mérida vivían los hacendados y poderosos hombres de negocios que consistían en la gente de piel blanca; esta clase social vivía en enormes residencias en el centro, y los indígenas que eran vistos como gente pobre, por lo que eran relegados a las afueras de la ciudad en pequeñas aldeas. Debido a lo anterior, se decía que Mérida era únicamente para la clase alta.
Por lo que la versión más aceptada es que está relacionado a la arquitectura modesta y sencilla de la Ciudad en la que es común el uso de materiales blancuzcos como la piedra caliza, propia de la región, que la hacen resaltar aún más con los rayos del sol.