En Mérida es característica que cada esquina tenga una placa con un nombre pero, ¿Cuál es el origen de dichos nombres? Éstos se derivan de tradiciones, de personas, objetos que estuvieron en dichos sitios o viejas historias que marcaron para siempre dichas calles convirtiéndolas en emblemas de la Muy Noble y Muy Leal Ciudad de Mérida.
Pocas personas conocen la historia que a continuación te presentaremos, pero sin dudas La Leyenda de la Esquina del Degollado, está marcada por la tragedia y quizás cuando vuelvas a pasar por esta calle ya no la puedas mirar igual por su oscuro pasado.
Se trata de la calle 60 x 67 del Centro de Mérida, y según cuenta la leyenda que a finales del siglo XVIII, vivía un barbero de nombre Lucas Pinzón que era reconocido por su buen trato y amabilidad hacia sus clientes, que por ciertos, ilustres personajes acudían a su negocio. Entre ellos destacaba el entonces gobernador y capitán general de la provincia de Yucatán, Don Lucas de Gálvez. Cerca de la barbería vivía una joven muy bonita y risueña, de nombre Hipólita, a la que el barbero iba a visitar una vez que terminaba sus labores. Lita, como él le decía de cariño se encariñó con Lucas por el buen trato que éste le brindaba. Pero decían las malas lenguas que la muchacha era una interesada, -de hecho-, en la esquina donde ella vivía, se le puso el nombre de “la veleta”, ya que así le decían a ella, porque iba “donde soplaba el viento”.
Se cuenta que Don Lucas de Gálvez, era un hombre bien parecido y muy mujeriego, y cuando miró a la joven Hipólita un domingo en la iglesia se acercó a ella y le pidió permiso a la madre de ésta, llamada Susana para llevarlas a su casa en su lujoso carruaje. El gobernador se enteró que la muchacha cumpliría esos días 18 años y se ofreció a visitarla para llevarle un presente. El día del cumpleaños de la joven el barbero Lucas Pinzón, terminó temprano sus deberes para poder ir a ver a su enamorada. Compró unos claveles e iba ilusionado ya que ese día, pediría a la señora Susana la mano de su hija. Grande fue su sorpresa cuando al llegar llamó a la puerta como de costumbre pero transcurrieron varios minutos y nadie abrió, insistentemente volvió a llamar y salió la señora, muy diferente a otras ocasiones, preguntando que quería. Lucas le pidió que llamara a Lita, pero desde su habitación la joven solo gritó :” Mamá, dile al barbero que hoy espero un invitado muy especial y que es mejor que se retire”. Había cambiado tan rápido al pobre barbero por el poderoso gobernador. Y para terminar de rematar la señora añadió: “Mire señor, usted es un buen hombre, pero mi hija merece más, déjela con un caballero de verdad”.
El pobre barbero se retiró con sus flores triste y lloroso, entró a una taberna cerca del lugar y se embriagó hasta entrada la madrugada. Cuando salió de ahi se dirigió a su local, ebrio y deprimido por la decepción amorosa, sacó filo a su navaja, se sentó en el grueso sillón y se cortó el cuello. Al día siguiente, su ayudante al abrir la puerta como de costumbre se encontró con la horrible escena de Lucas, sentado en su sillón con el cuello casi toltamente cercenado, colgándole la cabeza y un gran charco de sangre se hundía bajo sus pies, mientras que en una de sus manos aún tenía la navaja con la que decidió acabar con su vida.
Se cuenta que la joven Hipólita pagó caro haber despreciado a Lucas Pinzón, pues el gobernador solo jugó con ella y luego la dejó cuando encontró otra aventura. Se dice que tanto madre como hija quedaron más pobres que antes, ya que, desprestigiadas, perdieron a la mayoría de sus clientas de costura y bordados, y por su comportamiento, los vecinos del lugar, murmuraban de ella y en la esquina donde vivía le pusieron el nombre de “la veleta“, y en la esquina donde se suicidó el barbero , “El Degollado”. Aún en dichas esquinas se conserva la placa que hace referencia al nombre, así que ahora que camines por ahí ya sabrás el porqué se llama así.
La esquina de “La Veleta” en la calle 65 del centro de Mérida