El pan francés o “las barras”, como la mayoría lo conocemos es el pan por excelencia de Yucatán. Ya sea para desayuno o cena, es algo que siempre está presente en los hogares yucatecos, pero, ¿acaso tú conoces su historia? ¡Aquí te la contamos!
El pan francés data de la época colonial, fue elaborado por primera vez en Yucatán por unos panaderos de origen español que vivían por el rumbo de Santa Anna donde tenían su panadería, que era conocida como “los Catalanes”. Este pan es parecido al “baguette”, por eso es conocido como “pan francés“. La harina es de trigo amasado con levadura, sal y azúcar. Adquiere un sabor particular debido al proceso de horneado ya que se pone a lo largo una tira de palma de huano (palmera) o de coco que, al dorarse, indica si ya está cocido. Si no tiene esta hoja no se considera pan francés, sino bolillo.
La popular torta de cochinita pibil hecha con el pan francés.
Por el bajo costo del pan francés, es que se convirtió en una de las bases de la alimentación de las familias yucatecas al igual que las tortillas. Ya sea para el desayuno o la cena, el francés es parte de la vida cotidiana en la península. La tortas de cochinita pibil, lechón o relleno negro se prepara con este pan. También hay personas que lo consumen con mantequilla y azúcar. Algunos postres yucatecos como los caballeros pobres y el budín, están hechos con el francés.
En diversos municipios de Yucatán, el oficio de panadero francesero pasa de generación en generación, lo cual convierte al pan francés en toda una tradición de Yucatán.