Las leyendas son mitos que han pasado de generación en generación y que reflejan las tradiciones, la sabiduría de las culturas, de los pueblos que han existido a lo largo del tiempo. Las leyendas de Yucatán en su mayoría tienen que ver con la cosmovisión maya, la forma en como nuestros ancestros interpretaban el mundo en el pasado y como explicaban acontecimientos naturales, fenómenos que dieron lugar a diversos mitos y leyendas que describen situaciones ficticias que forman parte del folclore popular.
En Yucatán es muy conocida la leyenda de los aluxes, variados relatos que narran a éstos como pequeñas criaturas, guardianes de espacios como cenotes, montes, milpas; que adoptan actitudes de acuerdo al trato que se les brinde. Es por eso que se tiene la costumbre de pedir permiso a estos seres antes de ingresar a un cenote o comenzar a sembrar en las milpas.
De llegarse a internar una persona en sus predios y pronunciar groserías o insultos hacia ellos o el lugar, éstos le mandarán por medio del viento un padecimiento que en los pueblos mayas se conoce como “mal aire”, que se presenta como fiebres y delirios por lo general. En caso contrario, de tratarlos de modo cordial y brindarles ofrendas como comidas, dulces y bebida ellos en retribución protegerán a la milpa y hasta proporcionarán una buena cosecha.
El aspecto de los aluxes es como de niños, vestidos de alpargatas y sombrero e inclusive cuentan con un perro y moran en el interior de las cavernas próximas a las milpas o en el monte. Su proceder no es perverso, sencillamente que al actuar como niños igualmente son muy inquietos, les encanta jugar y correr por todo el lugar.
Se cuenta que estas criaturas provienen del Enano de Uxmal, ya que tal como él, fueron formados a partir del barro, por aquellos ancianos religiosos mayas los cuales obtenían el fango de las cavernas vírgenes en las que jamás ninguna mujer había puesto pie
Son numerosas las crónicas de personas que señalan haber tenido acercamientos con los Aluxes, siendo algunas de ellas benignas otras no tanto, todo de acuerdo al trato que se les proporcione. Si en alguna oportunidad una persona es receptora de un “mal aire” proveniente de algún Alux debe requerir a un H´men, (sacerdote maya), con experiencia ya que de no ser así, si el alma de quien desea sanar es frágil existe el riesgo de ser alcanzado por el mismo mal.