Las canciones son una manifestación del alma para el ser humano, expresión que en Yucatán tiene la particularidad de ser típicamente criolla. Se trata de la Trova Yucateca, un conjunto musical consagrado que se acompaña con una canción propia de la región y consta originalmente de cinco instrumentos: dos guitarras requintas, dos guitarras sextas españolas y un guitarrón.
La Trova Yucateca es considerada como un verdadero tesoro nacional y que es fruto de una cultura literaria y musical que nace en Mérida entre los años 1900 y 1940, época en que las serenatas y veladas artísticas formaban una parte integral de la vida social.
La historia de la Trova Yucateca parte con Cirilo Baqueiro Preve, conocido como Chan Cil, quien en vida fue un violinista, trovador y compositor de muchas canciones románticas, se le conoce como “El Padre de la Canción Yucateca”, sus producciones musicales abarcan las romanzas, vals, mazurcas, habaneras y festivas guarachas.
Las canciones yucatecas utilizaban ritmos cubanos, como la clave, el bolero, la habanera y el bambuco colombiano, son los ritmos fundamentales para la mayor parte del repertorio de la Trova Yucateca.
En definitiva, el prestigio cancioneril de Yucatán se universaliza a partir de la década de los sesentas, con la aparición del reconocido cantautor Armando Manzanero, que sin duda es el más difundido compositor mexicano de nuestro tiempo y una de las más notorias figuras internacionales, quien tiene por legítimo orgullo el haber nacido en la Ciudad Blanca y en un hogar en el que la trova y las jaranas tradicionales ocuparon siempre un lugar en su vida cotidiana.
La Trova Yucateca es un deleite y una cultura musical y literaria, pero no hay que confundir que el hecho de que un yucateco componga canciones signifique que estas sean canciones yucatecas, pues tendrían que cumplir con las exquisitas cualidades que deben contener en su letra, en su música y en su interpretación.
La Trova Yucateca es una tradición sublime de nuestro majestuoso Yucatán, tierra que alguien, con mucha sabiduría bautizó como el país que no se parece a otro.