El siglo XX fue una época de profundos cambios, progreso, modernización y desarrollo en México. Particularmente en el Estado de Yucatán el ferrocarril tuvo un papel importante, debido al auge del Henequén que era transportado a otros lugares de la República y a Estados Unidos.
El pasado 15 de septiembre se conmemoró el centenario de la Estación Central de Ferrocarriles de Mérida, que fue inagurada el 15 de septiembre de 1920. Este edificio fue un importante punto de encuentro social ya que la mayoría de la capital yucateca se reunía para abordar los trenes que se dirigían a diversos municipios del Estado como Espita, Tizimín, Progreso y el Estado de México.
Aquí te contaremos un poco de la historia de este emblemático edificio. En 1857 se entregó la concesión para el desarrollo ferroviario en Yucatán, y fue hasta 1875 que inició la construcción de la principal vía Mérida-Progreso llevada a cabo por el empresario José Rendón Peniche. El ferrocarril contribuyó al desarrollo económico de la ciudad y debido a la demanda comercial y al servicio de pasajeros se decidió construir una más grande. Se puso la primera piedra en 1913, se terminó de construir en 1919 y finalmente se inaguró en 1920 en la vía del antiguo ferrocarril Mérida- Progreso.
La Estación contaba con once líneas internas y andenes hacia las rutas de Veracruz, Progreso, México y otros municipios del Estado. Tambien en la Estación se encontraban las oficinas de Telegrafos y Servicio Postal. Durante más de medio siglo los andenes de la estación estuvieron abiertos al público en general y decenas de visitantes llegaban o salían de Mérida a través del ferrocarril. De igual forma habían ferrocarriles que transportaban mercancías como harina, maíz, sorgo y otras materias primas para la cerveceria yucateca que arribaban al puerto de Progreso.
La arquitectura del diseño de la Estación Central es neocolonial mexicano y asemeja la imagen de un palacio municipal por los portales. El diseño de la obra es producto del arquitecto británico Charles J. Hall y desarrollado por el ingeniero Manuel G. Cantón. Este edificio es obra del socialismo yucateco postrevolucionario. La estación cuenta con dos plantas y en el centro de la torre un reloj el cual cada hora anunciaba con sus campanadas la llegada y salida de los diversos trenes. La Monumentalidad es lo que más destaca de esta obra.
La antigua Estación Central hoy convertida en la Escuela Superior de Artes de Yucatán.
A mediados de los noventa la Estación Central comenzó su proceso de declive, cerraron las rutas de pasajeros, las oficinas fueron abandonadas y de ser un edificio particular pasó a ser propiedad federal. Solamente los vagones de carga seguían laborando hasta que completamente el edificio cayó en abandono. Tras 20 años cerrado, La Antigua Estación Central abrió sus puertas para albergar a la Escuela Superior de Artes de Yucatán (ESAY).Actualmente las bodegas y los andenes fueron rescatados para ser talleres de la Universidad.
Aún quedan algunos vestigios de las vías férreas que pueden encontrarse alrededor de las calles aledañas a la estación e inclusive en varias calles de la Ciudad. El color original de la Estación ha cambiado y a pesar que ya el reloj no toca las características campanadas, la originalidad del edificio se ha mantenido, siendo fiel testigo del paso del tiempo.
Referencias:
Arrieta Ceniceros “Importancia económica social de los ferrocarriles en Yucatán. Empresas y grupos económicos:1876-1915” (1975) en Estudios Políticos. UNAM Nva. Época Vol.5 Núm.18-19