Han pasado 110 años del acontecimiento de la Revolución Social Mexicana, hecho que surgió por la opresión, desigualdad y explotación de la clase campesina. Mucho o poco hemos escuchado de los nombres de “Francisco I Madero, Emiliano Zapata, Francisco Villa, Porfirio Diaz”...; sin embargo la historia no le ha dado el reconocimiento a otros personajes que participaron en esta lucha armada y se entregaron a ella con heroísmo, valor y pasión, éstas fueron las llamadas Adelitas o Soldaderas, mujeres distinguidas que merecen que se les recuerde.
Entonces, ¿¿Quiénes eran las populares adelitas? eran mujeres que acompañaban a sus esposos en los combates, quiénes en la mayoría de las veces llevaban a sus hijos. Se dedicaban a hacer la comida para la tropa, recogían leña, buscaban en los pueblos comida para los soldados, se ocupaban por así decirlo de “las labores domésticas“, además realizaban los cuidados de enfermería a los heridos. Por lo que se dice que sin ellas la Revolución no hubiera existido. Y aunque las labores que se les atribuye son exclusivamente domésticas, hubo mujeres que formaron parte de las tropas revolucionarias.
Se atribuye el nombre de “Adelita“, por una enfermera que laboraba en las tropas villistas, Adela Velarde Pérez, se dice que fue ella quien inspiró el famoso corrido de la revolución “La adelita”.
Petra Herrera o Pedro Herrera fue una mujer que se vistió de hombre para poder participar en las batallas de la revolución. Una de sus hazañas más conocidas fue la toma de Torreón en 1914. También dirigió uno de los batallones que derrotó al ejército federal en la Ciudad de México, recibiendo el grado de teniente, por eso y sus habilidades para volar puentes con el manejo de armamento y explosivos se ganó el respeto de sus compañeros de tropa, pero no le daban el título de “general”, por ser mujer, por lo que abandonó el ejército villista y creó su propio ejército de mujeres.
Ángela Jiménez, experta en el manejo de explosivos, obtuvo el grado de teniente en el ejército villista.
María Quintero de Meras, participó en 10 enfrentamientos, y por su mérito alcanzó el grado de coronel en el ejército villista.
Clara de la Rocha, en 1910 durante la toma de Culiacán fungió como comandante de una guerrilla.
Carmen Vélez, conocida como “la generala” comandó 300 hombres que lucharon en los estados de Tlaxcala e Hidalgo.
María de la Luz Espinosa Barrera, en 1910 le fue otorgado el grado de teniente coronel por el general Emiliano Zapata, al demostrar gran valentía y habilidad como jinete.
En la actualidad la Secretaría de Defensa Nacional reconoce y otorga mérito a estas mujeres por su participación y labor en este acontecimiento que marcó la historia mexicana.